La historia de Mora-Figueroa Domecq Brandy & Sherry se remonta al siglo XVIII, cuando Juan Haurie Nebout transformó la producción y el comercio de los vinos de Jerez. Décadas después, Pedro Domecq Lembeye impulsó su expansión internacional y sentó las bases de una gran dinastía bodeguera.
Hoy, desde MFDQ continuamos ese legado de innovación y excelencia.
Para comprender el origen de Mora-Figueroa Domecq Brandy & Sherry S.L. hay que remontarse a 1740, cuando Juan Haurie Nebout (1719–1794), viticultor y empresario francés, se estableció en Jerez de la Frontera. Su visión innovadora transformó la producción y el comercio de vinos y brandies de Jerez. Impulsó la integración del proceso productivo, perfeccionó el envejecimiento en barricas de roble e introdujo la fortificación de los vinos, sentando las bases de la industria vinícola jerezana moderna. Su método de almacenamiento y envejecimiento dio origen al sistema de soleras y criaderas, clave en la elaboración de los vinos de Jerez.
En 1791 fundó la empresa Juan Haurie y Sobrinos, que se convirtió en una de las bodegas más importantes de su tiempo gracias a la optimización de los procesos de elaboración y comercialización, liderando la producción y las exportaciones. Sin descendencia directa, sus cinco sobrinos continuaron con el negocio, aunque sería Juan Carlos Haurie Laborde quien lo dirigiría hasta que Pedro Domecq Lembeye iniciase en 1822 una nueva etapa en la historia de la compañía.
Pedro Domecq Lembeye llegó a Jerez en 1816 para colaborar con su tío segundo Juan Carlos Haurie. En 1822 adquirió los derechos de “Juan Haurie y Sobrinos”, que pasó a denominarse Pedro Domecq.
Con una fuerte visión comercial e internacional, amplió viñedos, reforzó la estructura productiva y potenció las exportaciones, especialmente al mercado británico. Bajo su dirección, la empresa consolidó su prestigio y se convirtió en una de las casas más influyentes del sector, sentando las bases de la futura dinastía bodeguera de los Domecq. La casa continuó su consolidación y expansión bajo la dirección de sus herederos: su hermano Juan Pedro Domecq Lembeye; el hijo natural de este, Juan Pedro Aladro Domecq; y Pedro Domecq Loustau, creador del brandy, a la postre, uno de los emblemas internacionales de Jerez.
A lo largo del siglo XX, y pese a las dificultades derivadas de la filoxera, las crisis económicas y la inestabilidad política española, la firma mantuvo una notable solidez empresarial, consolidando su prestigio y ampliando mercados en América y Europa.
Los orígenes de MFDQ se remontan a la década de 1960 cuando Don Ramón Mora-Figueroa Domecq, conoció a Clifford Hatch, propietario de HIRAM WALKER, durante sus estudios en la Harvard Business School. Su amistad evolucionó hacia una asociación empresarial que desembocaría en la creación de HIRAM WALKER EUROPE en 1968, cuyo objetivo era importar y destilar whisky escocés en España. En aquella época, HIRAM WALKER era una de las destilerías más prestigiosas de Norteamérica, conocida por marcas como el whisky Canadian Club.
La empresa prosperó, compitiendo con éxito con marcas de whisky dominantes como WHISKY DYC, que tenía un cuasi monopolio en España.
En paralelo, Don Ramón tenía una participación en la empresa familiar DOMECQ a través de su madre, Carmen Domecq Díez, miembro del ilustre linaje DOMECQ, casada con José Ramón Mora-Figueroa Dujat Des Allimes, vástago de una dinastía de Jerez de la Frontera propietaria de algunas de las fincas más grandes de Europa.
A principios de los años setenta, en medio de dificultades financieras, Don Ramón fue reclamado para rescatar a la empresa familiar DOMECQ de una situación de insolvencia inminente. Para entonces, ya se había ganado una reputación de empresario formidable en España. Así, y aprovechando sus fuertes lazos con Cliff Hatch y su empresa común, orquestó una adquisición estratégica para recuperar el control de la empresa DOMECQ.
En aquel momento, DOMECQ operaba en más de 140 países, con una presencia especialmente fuerte en México a través de «CASA PEDRO DOMECQ México». Dirigida por la familia Ariza, con Antonio Ariza Cañadilla a la cabeza, la filial mexicana se había convertido en una fuerza dominante en el mercado nacional, produciendo vinos, brandies y licores. La empresa era tan exitosa que muchos en México percibían DOMECQ como una empresa mexicana y no como una filial de una multinacional española. Don Ramón aprovechó astutamente la fuerza de la operación mexicana para revitalizar la empresa en general.
Bajo su liderazgo, DOMECQ se convirtió en un referente del sector, siendo pionera en estrategias innovadoras de ventas y marketing. Con el paso de los años, la cartera se amplió para incluir marcas tan apreciadas como el whisky BALLANTINE’S, la ginebra BEEFEATER, KAHLÚA y toda la gama de vinos y brandies de DOMECQ.
A mediados de la década de 1980, la empresa se diversificó, convirtiéndose en la primera multinacional alimentaria española y adquiriendo antiguos competidores, como AGUSTÍN BLÁZQUEZ, TERRY, WHISKY DYC y ANÍS CASTELLANA.
La consolidación mundial de la industria de bebidas espirituosas condujo a la adquisición de HIRAM WALKER por parte de ALLIED LYONS, con sede en el Reino Unido, a principios de la década de 1990. Poco después, DOMECQ también sería adquirida por ALLIED LYONS, culminando en la formación de ALLIED DOMECQ en 1994. Don Ramón llegó a ser Presidente de las divisiones ibérica y sudamericana y formó parte del Consejo de Administración durante una década.
Durante este periodo de transformación, uno de los hijos de Don Ramón, Pablo Mora-Figueroa, se licenció en Económicas por la Escuela de Negocios CUNEF de España (1993), emprendiendo su andadura profesional en la EMBOTELLADORA COCA-COLA del sur de España. En 1994, se trasladó a Estados Unidos para trabajar en THE COCA-COLA COMPANY antes de regresar a España para asumir cargos directivos en el negocio familiar de COCA-COLA.
Mientras cursaba su MBA en la Thunderbird School of Global Management de Arizona en 1999, se dio cuenta de que existía una oportunidad sin explotar: aprovechar el profundo conocimiento del mercado y la experiencia en el sector de la familia para crear una nueva empresa. Así nació MFDQ, que marcó el comienzo de una nueva era para el legado empresarial de nuestra familia.
Con una visión clara, MFDQ se centró inicialmente en los vinos de marca propia, a la vez que reunía a un equipo de profesionales líderes en el sector, muchos de los cuales eran antiguos ejecutivos de DOMECQ que buscaban la motivación de volver a trabajar para una empresa familiar.
A medida que la empresa fue ganando reconocimiento en el sector, invertimos en viñedos de primera calidad, empezando por 80 hectáreas en Quintanilla de Arriba, Ribera del Duero, que se convirtieron en la cuna del distinguido vino tinto HIZÁN. También se creo LOA, una bodega boutique en Laguardia, en el corazón de la Rioja Alavesa, que personificaba el compromiso de MFDQ con la excelencia en la elaboración de vinos.
Paralelamente, la compañía se expandió hacia el mercado de las bebidas espirituosas, creando marcas como WINT & LILA, BAYSWATER, ILOVKA Vodka Caramel o KADIS. La vocación por la calidad atrajo la atención de corporaciones globales como FEMSA y DIAGEO, con lo que se aseguraron los derechos de distribución en exclusiva de importantes marcas en el mercado español.